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Maipú: Una crítica injusta a la cuenta Pública de la Sra Cathy Barriga

Estamos acostumbrados (bien o mal,  eso depende), a mirar la realidad con una mirada conservadora, con los paradigmas anclados en ciertas formas pudorosas y constreñidas por los usos y las costumbres..

Nos imaginamos por tanto que la personas que ocupan cargos importantes, especialmente en la esfera política (concejales, alcaldes, diputados, senadores ministros, gobernadores, Cores,  etc) son serias, sabias y están llamadas a educar a los ciudadanos en materias cívicas y de transparencia.

Esta apreciación de la realidad quita espacio a la innovación, a nuevos estilos de hacer política a la que han arribado  algunas celebridades del mundo de la farándula, cuyos ejemplos abundan, desde los más respetables hasta otros más insólitos.

 

La gente tiende a admirar ejemplos mediáticos de políticos “polillas” (esos que andan detrás de las luces), un ejemplo bien logrado es el de Lavín en Las Condes (El Lavín que habla), el que desafió a la glaciación y  trajo nieve a Santiago, también trajo una playa a orillas del Mapocho.

Desarrolló una brillante idea tras verse motivado tras un período de sequía y cual mezcla de hechicero y mensajero divino  trató de hacer llover, demostró su habilidad  en la muda de muñecas lloronas, creo un sistema récord de inutilidad conocido como el botón de pánico,  ha inventado insólitas formas de combatir la delincuencia, en fin…,  él calza perfectamente con el estilo stand-up comedy de la política, y podría ser éxito de taquilla  si él mismo hiciera su personaje en alguna función, y luego siguiera su camino político buscando la posibilidad eterna de ser Presidente de la República, (¿se imaginan?),  con toda su creatividad hasta capaz que se le ocurra un convenio de turismo con Kim Jong-un, (queda patentada la idea).

 

Bueno, el título de esta nota es la Cuenta Pública de la Sra Cathy Barriga, alcaldesa de Maipú, esposa del diputado Lavín (El Lavín que no  habla), y por extensión nuera del Lavín creativo que habla hasta por los codos.

 

Ella no proviene del mundo de la política (punto a su favor) no se le puede criticar, la edil, es del mundo microempresarial (tiene su propia marca de lentes), es cantante popular, viene del espectáculo, el reality, la TV, de las luces de colores, del movimiento del cuerpo, del baile, por ello es una señora bien cuidada de cinco décadas ( en lenguaje coloquial casi cincuentona)  y resulta entonces injusta la crítica a su cuenta pública, donde su figura aparece proyectada frecuentemente en el telón de fondo, destacando su imagen y figura, porque ella está haciendo lo que mejor sabe hacer, y no hay pecado en ello, a lo más se podría criticar algunas opiniones que en las redes sociales  hacen algunos viejitos andropáusicos  ( equivalente masculino de la Menopausia) y papanatas comentando  excitados sobre el estado de gracia , belleza  y “ ricura” de la alcaldesa,  confundiendo derechamente los planos y el respeto que se merece la autoridad.

Los maipucinos no eligieron a la Sra Cathy, para que les diera una lata con las cuentas públicas hablándoles sobre el estado de las finanzas del municipio, el agua potable y su estado de situación, la educación municipal, crecimiento y objetivos de mediano y largo plazo,  , la salud y focos de atención y especialidades en los centros de salud municipales,  el estado de avance de los planes de desarrollo, la inversión social, las políticas de obras viales, la asistencia social, programas de fortalecimiento de participación vecinal, presupuestos participativos, convenios de cooperación, anteproyectos de edificación vigentes, potencialidades de sectores productivos y comerciales de la comuna, fuerza laboral y empleos en la comuna, Políticas de recursos humanos en la dotación municipal y servicios de educación y salud,  las políticas culturales y deportivo recreativas,  etc…

 

No, no es justo criticar la cuenta pública porque no tenga ningún centro de interés en estos elementos, porque además los anuncios de la primera autoridad comunal reflejan como aspecto positivo el término de algunas obras que se planificaron desde las anteriores administraciones y que por cierto se unen a proyectos de la era Barriga, como la futura cancha de patinaje, taller de niñas empoderadas, taller de ondulación  de pestañas,  “postes inteligentes” (con cámara, parlante, botón de pánico) la futura construcción de un nuevo retén policial para combatir la delincuencia, entre otras buenas nuevas, las que seguramente como están incorporadas en esta cuenta pública, serán motivo de sesudos y abundantes  análisis de los señores y señoras concejales, y dirigentes políticos reales y virtuales de los partidos políticos de la comuna.

En otra nota, de vuelta de un pequeño viaje por el inspirador Buenos Aires,  espero compartir una opinión sobre otros temas sobre los que habla frecuentemente la alcaldesa y que tienen que ver con la ética pública, operadores políticos, corrupción.

No critiquemos injustamente a la alcaldesa y que Dios salve a Maipú.

FuenteImagen: : https://web.facebook.com/photo.php?fbid=10216307108892889&set=a.10216307052011467.1073743339.1308967481&type=3&theater

By Jorge Nieto G.

 

¡ SI LEONARDO DA VINCI ESTUDIARA EN EL SIGLO XXI !

 

Leonardo di ser Piero nació en Vinci, una provincia de la bella Florencia, el 15 de abril de 1452. Sus contemporáneos lo conoceríamos como el Hombre Universal, representado en el boceto Hombre de Vitrubio que resalta las innumerables cualidades científicas de la época renacentista. Si da Vinci fuese un alumno del siglo XXI, es muy probable que en los recreos lo viéramos pensando en los pasillos, dibujando en su libreta “todo lo que se mueva”, visitando los laboratorios y observando las estructuras del colegio; y los resultados de sus investigaciones serían completamente integrales, y solicitaría a los profesores tanto de los departamentos de humanidades como ciencias formales analizar ciertos fenómenos para que sean publicados en español e inglés en un boletín propio de la unidad educativa.

 

Da Vinci entendía que naturalmente los hombres valientes desean saber lo desconocido, y que este conocimiento debía ser demostrado con matemáticas para tener una experiencia previa a lo que se fundamenta como leyes científicas, por lo tanto, el Hombre Universal definía que la sapiencia es la hija de la ciencia.

 

Si Leonardo estuviera sentado a lado tuyo en el salón de clases, él te solicitaría silencio, apaga el celular y no comas tanta azúcar, concentrémonos y escuchemos al profesor, porque es lo más importante del día, tal como lo realizaba con su maestro Andrea de Verrocchio (1435-1488) de quien aprendió a cuestionar y calcar el mundo. El pensamiento del florentino era muy similar a lo que nosotros intentamos de aprender durante la jornada escolar: el amor intelectual a la naturaleza y un amor dirigido a reproducir sus formas, y ser parte de ellas.

 

Da Vinci te hubiese invitado a que participes en todos los talleres y reforzamientos, porque -según él- el tiempo no supera la realidad, sino que tú lo construyes a medida que tus capacidades se vuelvan más perfeccionistas, y cuando sean éstas satisfechas sonreirás como la primera vez que lo intentaste. Y si fracasas en ello, por las notas o simplemente por frustraciones o desánimos, aquel Hombre de Vitrubio te dirá: -“Si nos entregamos a la práctica sin ciencia, somos como el navegante que se embarca en una nave sin remo ni brújula.”

 

Leonardo da Vinci encontró la sapiencia en sus padres y profesores, y con ella siempre iba experimentando, dos, tres y cuántas veces sea necesario, pero siempre respetando al más débil porque él también lo era. Aquella mañana, el 2 de mayo de 1519 en la ciudad de Amboise (Francia) el Hombre Universal cerró sus ojos para no volver a despertar; aunque si cerramos nuestros ojos y pensamos en él, nos daremos cuenta que estamos más conectados que nunca, y cuando verdaderamente estudiemos, el Genio Universal estará diciéndote: ¡no aflojes, porque lo vamos a superar!

 

Por Francisco Díaz.  Profesor y Magister en Educación

Fuente:

Martínez, E. Cuentos del Renacimiento Italiano. Ediciones Gadir. Madrid. 2012 pp.152-161.

Da Vinci, L. Cuadernos de Notas. Ediciones Edimat. Madrid. 1999. Extracto.