Condenados médicos CNI involucrados en homicidio del profesor del Liceo Santiago Bueras, Federico Alvarez Santibañez

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FEDERICO ALVAREZ  SANTIBAÑEZ

El 15 de agosto de 1979, el profesor de química del Liceo Santiago Bueras de Maipú (en esa época no se llamaba así) fue detenido por Carabineros en las cercanías de la carretera Norte-Sur; Álvarez se encontraba tirando volantes en contra de la Dictadura, pero fue acusado por la autoridad de poner una bomba debajo de un bus policial estacionando en las calles Morandé con Compañía. Al ser subido al furgón policial fue golpeado con una pistola, rompiéndole la cabeza. Posteriormente fue entregado a la CNI y conducido al cuartel Borgoño, lugar en el cual fue salvajemente torturado. Durante su detención, el docente fue observado en pésimas condiciones; un ojo morado, rastros de sangre en su boca, vómitos y signos de aplicación de tortura eléctrica fueron las marcas palpables señaladas por un compañero de reclusión.

El año 1982, un informe solicitado por el juez de su causa señaló que su muerte se debió a un traumatismo torácico con contusión pulmonar, deshidratación, bronconeumonía y la aspiración final de vómitos.

El caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, defensa llevada a cabo por el ex senador Adolfo Zaldívar.

El ministro Mario Carroza, que investigó este caso, condenó al general (r) de Ejército Julio Salazar Lantery; al coronel (r) Carlos Durán Low; al teniente coronel (r) Jorge Andrade Gómez; y al oficial de Ejército Jorge Vargas Bories, a diez años y un día por el homicidio calificado del profesor Álvarez, quien murió la madrugada del 21 de agosto de 1979 en la Posta Central.

Asimismo, condenó a los médicos Manfred Jurgensen y Luis Losada como cómplice y encubridor, respectivamente, a tres y dos años de pena remitida y libertad vigilada. Estos facultativos certificaron que Federico Álvarez Santibáñez estaba en buenas condiciones y solo tenía una contusión en el cráneo.

EL TUPIDO VELO DEL SILENCIO LOCAL

Federico Alvarez, enteramente quebrado, con vómitos de sangre, quemado por electricidad, murió en la madrugada del 21 de agosto de 1979 en la Posta Central. Este es uno de los tantos casos emblemáticos referidos a víctimas de la dictadura en Maipú.

El año 2005 y el año 2013 escribí sendas crónicas sobre este caso, a propósito de una anécdota ácida que me ocurrió en el liceo Santiago Bueras, establecimiento al cual, como castigo, fui trasladado precisamente por un ex colaborador de la Dictadura, el ex alcalde de Maipú, Roberto Sepúlveda (UDI).

El caso del Profesor Santibáñez tiene al menos unas 800 entradas en Internet; su figura ha sido objeto de homenajes en La Serena, su ciudad natal, mientras que en Maipú no se ha realizado ni una mínima mención educacional a su alevosa muerte. Llamativa omisión, considerando que en estos últimos años varios personajes en la comuna han hecho negocios y negocitos con el trágico tema de la violación a los derechos humanos; sin embargo, pocas son (para no decir ninguna) las menciones, recuerdos o testimonios oficiales por parte de organizaciones o autoridades.

En el ámbito de la educación local existen dos víctimas emblemáticas de las violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura militar: el profesor de castellano del Liceo Maipú y de la Universidad Católica, Ignacio Ossa Galdames; y el Profesor de química del actual Liceo Santiago Bueras, Federico Álvarez Santibáñez. A modo de reparación, la Universidad Católica en sus distintos estamentos ha realizado diversos actos de homenaje a Ossa Galdames, mientras que la ciudad de La Serena ha sido diligente para honrar y recordar la figura de Álvarez Santibáñez; por contraste, nuestra comuna, especialmente la autoridad de los liceos mencionados, ha preferido el silencio y el olvido hacia quienes entregaron talento y vocación docente en sus aulas.

Actitud opuesta al entusiasmo con que el cronograma histórico que aparece en el Atlas Comunal de Maipú (publicación oficial de la Municipalidad y preparado por jóvenes profesionales contratados por DIDECO) registra del homenaje rendido por el municipio al regimiento Guardia Vieja de Los Andes, cuerpo armado que en estricto rigor ocupó Maipú para el Golpe Militar, a cargo de los centros de detención montados en la ex Media Luna y en el antiguo recinto de la Fisa.

Bueno, este es mi Maipú.

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