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Los sitios olvidados de la Batalla de Maipú

 

En el concurso público  organizado por el Fondo de Medios de Ministerio Secretaria General de Gobierno, junto al Gobierno Metropolitano, y que tiene por objetivo  apoyar  la difusión que apunten – entre otros – a fortalecer la identidad regional  o comunal, www.radioeme.cl, fue favorecida con el Proyecto “Los sitios olvidados  de la Batalla de Maipú”.

 

Proyecto que apunta, en rigor a identificar y describir los sitios   de la batalla , , en términos de las propias acciones bélicas, pero también en términos del ceremonial recordatorio de la gesta libertaria y al movimiento de  fuerzas y hombres en un vasto lugar  de la actual región metropolitana.

 

Semanas atrás, en uno de los tantos comentarios de vecinos y ciudadanos de la comuna de Maipú asiduos a las redes sociales, se preguntaba, por qué   nuestra actual comuna de Maipú se llamaba Maipú, las versiones fueron variadas.

 

Desde nuestra perspectiva, la respuesta  más certera  la entregó   concisamente una lectora -. Se llama  así porque aquí se desarrolló la Batalla de Maipú. y su nombre fue oficializado  cuando se fundó el Municipio de Maipú en 1891.

 

Desentrañar esta simple  pregunta, requiere cierta explicación.

 

La Batalla entre el Ejército Unido de Los Andes  y el Ejército realista se desarrolló en los Llanos de Maipo, es decir un territorio que comprende desde la ribera  del Río Maipo hasta la Ribera del Río Mapocho y específicamente un sector  de los llanos: la extensa Hacienda de Lo Espejo.

Por tal razón el nombre oficial es Batalla de Maipo, así se denomina en el ceremonial oficial chileno y también en algunos textos clásicos chilenos, como los de Benjamín Vicuña Mackena .

 

Incluso  en algunos textos también se le denomina Batalla de Lo Espejo. Aún más, el primer parte de guerra del General San Martín  anunciando  y comunicando la victoria de las fuerzas independentistas , lo firma  y lo sitúa “En lo de Espejo”.

 

Ahora bien  ,¿cómo surge la denominación Maipú?.

 

Diversas  versiones  existen  sobre el tema, yo me quedo  con la versión escrita y consignada en el Plano original de la Batalla,  hecho por el sargento mayor de ingenieros Alberto D”Albe, perteneciente al Estado Mayor del General San Martín y ayudante.

 

En ese plano original de la batalla,  denomina a la batalla  Llanos de Maypú  e incluye algunas denominaciones como  el Cerro Pajaritos. ( que en el siglo xx fue bautizado  como Cerro Primo de Rivera y que algunos segmentos  en las últimas décadas  han denominado Cerro 15 ,nominación que proviene del uso del lenguaje corriente juvenil, utilizado por grupos informales y/o pandillas del sector como los One Norte)

Ese plano original levantado por el ayudante  de San Martín, se encuentra en  el museo del Carmen de nuestra comuna.

 

Si la Batalla y su  culminación no hubiera ocurrido en lo que hoy es nuestra comuna,   habría seguido llamándose Lo Espejo , nombre que tenía hasta antes de 1891, tal como lo declaró una insigne y antigua vecina en la década del 60,  Doña Carmen Luisa Correa  en una entrevista hecha por  Don Raúl Téllez .

 

La Batalla de Maipú  , fue una gesta libertaria  que involucró al movimiento emancipador americano, no es un simple acto bélico del ejército de un país y nuestra  comuna tiene el exótico privilegio  de haber sido el escenario de magna empresa política y militar latinoamericana en la cual participaron desde criollos, campesinos reclutados y esclavos libertos de la provincia de Cuyo.

 

No se puede querer lo que no se conoce o se olvida.

 

No está demás difundir mediante sintéticas crónicas mediáticas, los lugares y sitios  en los cuales aconteció la batalla, considerando que en sí, la batalla  y sus movimientos previos y posteriores  territorios que actualmente no   corresponde a la comuna ,a saber Cerrillos, Padre Hurtado, Pedro Aguirre Cerda, Lo Espejo ,Estación Central y Calera de Tango.

La delincuencia en Maipú, 100 años atrás :La caja de ahorros y el robo de gallinas

Si actualmente el problema de seguridad pública aparece como uno de los aspectos más demandados por la comunidad, el panorama de hace cien años no era muy distinto. Y es que si las pasiones humanas son permanentes en el tiempo, las necesidades ciudadanas parecen no quedarse atrás.

A mediados de 1915, la por entonces veinteañera comuna de Maipú se estremecía con una oleada de delitos que exigió la oportuna intervención de la alcaldía. Muchos eran los vecinos (principalmente los más conspicuos), quienes, afectados en su patrimonio, denunciaron ante la autoridad el creciente robo de gallinas, hecho doloso muy extendido en la época que, tipificado en el código penal, estaba sancionado con duras penas.

Pese al rigor de la ley, combatir semejantes delitos no era tarea sencilla. La naturaleza extensa de su territorio, el escaso contingente policial, sumado a la falta de recursos presupuestarios, configuraban un escenario adverso que, bien lo sabían los representantes municipales, podía incrementar el malestar social, fundamentalmente de los vecinos acaudalados.

Fue así que en su sesión extraordinaria celebrada el 10 de agosto de 1915, Víctor Infante Cerda -alcalde primero-, Joaquín Walker –alcalde segundo- y Juan Errázuriz –alcalde tercero-, abordaron la apremiante coyuntura a través de dos iniciativas complementarias. Por un lado, a modo de obtener formas de financiamiento para un ítem que constantemente demandaba nuevos gastos, se decretó la creación de la caja de ahorros para todos los empleados de la policía de Maipú, cuerpo de seguridad que en aquel entonces dependía directamente del municipio. Según lo expuesto en el artículo segundo, el decreto alcaldicio acordaba descontar, a partir del primero de octubre de 1915, el cinco por ciento del sueldo mensual a cada funcionario, el que sería depositado en Santiago, dinero al cual los depositantes sólo podrían recurrir en caso de enfermedades o accidentes acaecidos en cumplimiento del deber, además de poder traspasarlo a la familia en caso de fallecimiento. Con esta medida, dichos montos lograban crear un pozo común que acumulaba intereses, útiles a la hora de enfrentar emergencias.

Paralelo a la creación de la caja de ahorros, la terna Infante-Walker-Errázuriz decidió promover el accionar policial en la resolución de los robos mediante un sistema peculiar de gratificaciones. A pagarse el 1 de enero de 1916 (con los cual los funcionarios aseguraban un buen año nuevo), el alcalde haría entrega de ochenta pesos, desigualmente repartidos: cuarenta pesos para el comandante de policía, y cuarenta pesos a dividir entre el personal participante.

Adicionalmente, el decreto ordenó la confección de un catastro de aves y un muestrario con las marcas hechas a fuego por cada propietario de fundo.

Imagen : En MiguelPlaza.Blogspot.com

Acerca del autor :edo

Eduardo Montalbán Marambio es Licenciado en Letras ,Universidad Católica y Magister en Literatura.Universidad de Chile.

SESEGOB LOGOArtículo forma parte del Proyecto “Crónicas Municipales. 120 años del municipio de Maipú”.

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