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La delincuencia en Maipú, 100 años atrás :La caja de ahorros y el robo de gallinas

Si actualmente el problema de seguridad pública aparece como uno de los aspectos más demandados por la comunidad, el panorama de hace cien años no era muy distinto. Y es que si las pasiones humanas son permanentes en el tiempo, las necesidades ciudadanas parecen no quedarse atrás.

A mediados de 1915, la por entonces veinteañera comuna de Maipú se estremecía con una oleada de delitos que exigió la oportuna intervención de la alcaldía. Muchos eran los vecinos (principalmente los más conspicuos), quienes, afectados en su patrimonio, denunciaron ante la autoridad el creciente robo de gallinas, hecho doloso muy extendido en la época que, tipificado en el código penal, estaba sancionado con duras penas.

Pese al rigor de la ley, combatir semejantes delitos no era tarea sencilla. La naturaleza extensa de su territorio, el escaso contingente policial, sumado a la falta de recursos presupuestarios, configuraban un escenario adverso que, bien lo sabían los representantes municipales, podía incrementar el malestar social, fundamentalmente de los vecinos acaudalados.

Fue así que en su sesión extraordinaria celebrada el 10 de agosto de 1915, Víctor Infante Cerda -alcalde primero-, Joaquín Walker –alcalde segundo- y Juan Errázuriz –alcalde tercero-, abordaron la apremiante coyuntura a través de dos iniciativas complementarias. Por un lado, a modo de obtener formas de financiamiento para un ítem que constantemente demandaba nuevos gastos, se decretó la creación de la caja de ahorros para todos los empleados de la policía de Maipú, cuerpo de seguridad que en aquel entonces dependía directamente del municipio. Según lo expuesto en el artículo segundo, el decreto alcaldicio acordaba descontar, a partir del primero de octubre de 1915, el cinco por ciento del sueldo mensual a cada funcionario, el que sería depositado en Santiago, dinero al cual los depositantes sólo podrían recurrir en caso de enfermedades o accidentes acaecidos en cumplimiento del deber, además de poder traspasarlo a la familia en caso de fallecimiento. Con esta medida, dichos montos lograban crear un pozo común que acumulaba intereses, útiles a la hora de enfrentar emergencias.

Paralelo a la creación de la caja de ahorros, la terna Infante-Walker-Errázuriz decidió promover el accionar policial en la resolución de los robos mediante un sistema peculiar de gratificaciones. A pagarse el 1 de enero de 1916 (con los cual los funcionarios aseguraban un buen año nuevo), el alcalde haría entrega de ochenta pesos, desigualmente repartidos: cuarenta pesos para el comandante de policía, y cuarenta pesos a dividir entre el personal participante.

Adicionalmente, el decreto ordenó la confección de un catastro de aves y un muestrario con las marcas hechas a fuego por cada propietario de fundo.

Imagen : En MiguelPlaza.Blogspot.com

Acerca del autor :edo

Eduardo Montalbán Marambio es Licenciado en Letras ,Universidad Católica y Magister en Literatura.Universidad de Chile.

SESEGOB LOGOArtículo forma parte del Proyecto “Crónicas Municipales. 120 años del municipio de Maipú”.

Fondo de Medios de Comunicación Social año 2014
Ministerio Secretaría General de Gobierno
Gobierno Regional Metropolitano


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