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Juv, 01.07.2021

Las pinceladas de Guido Valenzuela

GUIDO VALENZUELA HA PARTIDO.

ESTE 31 DE OCTUBRE HA FALLECIDO, VAYAN EN HOMENAJE Y RECUERDO ESTAS POCAS LÍNEAS ESCRITAS Y PUBLICADAS A INICIOS DE MES, EN EL MARCO DEL PROYECTO DEL FONDO DE MEDIOS REGIONALES 2021 TITULADO «MAIPÚ: TERCERA EDAD, CULTURA Y SOCIEDAD»

Con el paso implacable del tiempo, Guido Valenzuela abrazó cada vez con más fuerzas la convicción de que recordar es vivir dos veces. La premisa, certezas más, certezas menos, lo empujó a registrar el desarrollo y la historia cotidiana de Maipú a partir de la segunda mitad del siglo veinte, cuando la comuna aún no abandonaba los ropajes de la ruralidad y el ritmo de una vida sosegada. El resultado de este ejercicio de memoria cristalizó en una saga de tres libros agrupados bajo el revelador título de “Brochazos y pinceladas de un maipucino antiguo”.

Cuenta Guido Valenzuela que llegó a Maipú con escasas tres semanas de vida en el año 1943, pero el vínculo con la comuna databa de más tiempo: su bisabuelo, muchos años antes, había sido el encargado de plantar el legendario pimiento que hasta el día de hoy sobrevive entre medio del comercio formal y ambulante que atesta la intersección de Pajaritos con Cinco de abril. A medida que el pimiento renovaba una y otra vez su follaje, Guido Valenzuela se afincó en el casco histórico de la comuna, concretamente en la calle O´Higgins; cursó sus estudios primarios en el colegio de Casandra Edwards, en calle Hermanos Carrera con Chacabuco y más tarde se trasladó a la centenaria escuela número 85. Los estudios formales dieron paso al matrimonio y a una bella familia, con tres hijos ya grandes, profesionales, quienes le estimularon la idea de escribir. “Lo que aparece en el libro -confiesa el autor- son experiencias vividas, entrevistamos a más de 150 personas. Uno pasa imperceptible por este mundo, pero hay un refrán que reza: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Entonces yo no hallé nada mejor que escribir sobre el lugar donde he vivido toda mi vida, sobre mi querido Maipú. Claro, yo no soy escritor, pero con la ayuda de mis hijos, uno periodista y otro diseñador, quienes me dijeron, ya, papá, escriba, me senté delante del computador y empecé; al final escribí cerca de quinientas páginas de computador, por lo que tuvimos que editar para quedar en 200 páginas.”

Entre su trabajo como conductor de taxi colectivo, las responsabilidades familiares y el cultivo de la amistad, cada uno de los libros que componen la serie se armó colectivamente con la gente que fue contando sus vivencias, compartiendo fotografías y recuerdos personales, en un proceso que solo puede definirse como hermoso. Cada uno de los entrevistados abría las puertas de su casa, y lo que empezaba como una charla de media hora se prolongaba por toda una tarde. Así fue que esta red de amigos y vecinos se fue articulando en un relato cohesionado, con episodios muchas veces olvidados o desconocidos por gran parte de la comunidad, empresa que hasta el día de hoy llena de orgullo al cronista, por haber dado cuerpo a estos relatos, en un trabajo generoso que implicó a muchas personas.

Infinitas son las historias que las páginas de “Brochazos y pinceladas de un maipucino antiguo” pueden ofrecer al lector. Como la de los primeros cines de Maipú, uno de ellos ubicado en plena Avenida Pajaritos, al lado de la antigua comisaría. Bella etapa en la que inicialmente las funciones se realizaban solo los domingos, por lo que las películas por entrega generaban mucha expectación en la gente, sobre todo en los más pequeños. El cine mudo también tuvo su espacio en el Maipú del 1948, con piano y todo, para luego dar paso, dos décadas más tarde, al cine ya moderno, situado en galerías comerciales y con espectáculo de inauguración, a cargo de Sonia y Myriam, número musical de furor para la época.

Las señeras autoridades comunales también son retratadas por la pluma de Guido Valenzuela. Imprescindibles para cualquier maipucino que se precie de tal es la triada compuesta por el doctor Ferrada, Gonzalo Pérez Llona y José Luis Infante. Este último, todo un visionario. Creador del cordón Cerrillos, la piscina municipal, el servicio de agua potable y un sistema municipal de transporte, además del Liceo Maipú, primer establecimiento educacional municipal del país.

Las celebridades, desde luego, también ocupan un lugar para el recuerdo. Como el rey Pelé, visita ilustre de la comuna, quien venía especialmente a entrenar al antiguo estadio municipal, que se emplazaba en los terrenos de la actual plaza de Maipú, no sin antes disfrutar de algún vituperio en el local de Alamiro Castro, La Higuera, o bien en el propio el casino municipal, ubicado al costado de la piscina.

Actualmente aquejado de salud, y haciendo frente a la pandemia, la vida del estimado Guido Valenzuela transcurre junto a su familia, sus amigos y sus recuerdos. La magia de los libros le ha permitido, hasta el día de hoy, conectarse con las nuevas generaciones de maipucinos que, ávidos de descubrir la historia de su territorio, se entregan a la escritura amena y entrañable de un vecino que ha sido testigo de la evolución de Maipú en los últimos ochenta años.

Esta crónica forma parte del proyecto «Maipú: Tercera edad, cultura y sociedad», financiado por el Fondo de Medios Regionales 2021.

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