El Templo Votivo de Maipú o Basílica de Nuestra Señora del Carmen: es un hito representativo de la Consolidación de la Independencia de Chile frente a la dominación del poder monárquico español.
La construcción fue ordenada por el Capitán General y Director Supremo Bernardo O´Higgins Riquelme el 7 de mayo de 1818 con la intención de agradecer a la Virgen del Carmen la victoria del Ejército Libertador de Los Andes en los llanos de Maipú. Amén.
Así desde 1818, en las dependencias de la Basílica de Nuestra Señora del Carmen, las ceremonias y encuentros católicos que se han realizado, cumplen un rol único, tanto en historia y patrimonio: efemérides y visitas del mundo católico (Papa Juan Pablo II, 1987 y Papa Francisco I, 2018). Desde este punto de vista, la comuna de Maipú constituye una pieza fundamental para el relato epistemológico del país.
HISTORIA Y PATRIMONIO DE MAIPÚ
FOTOGRAFÍAS DE ENRIQUETA MONTALBÁN MARAMBIO
Templo Votivo de MaipúFIESTA CUASIMODO MAIPÚ TEMPLO VOTIVO DE MAIPÚ
Una modesta calle ubicada en una sencilla e histórica población de Maipú habitada por empleados y obreros de la Industria Fensa, recuerda el nombre de uno de los ensayistas más destacados de comienzos del siglo xx en Chile, el profesor Alejandro Venegas Carús. La calle se denomina «Alcalde Venegas», haciendo referencia a este intelectual y pensador que vivió los últimos días de su existencia en nuestra comuna ,ocupó el cargo de Alcalde. En la lista de alcaldes consignada en la Historia de Maipú de Raúl Téllez se consigna este hecho pero con un nombre erróneo, Alejandro Venegas Rojas, siendo la denominación correcta Alejandro Venegas Carús.
En esta ocasión presentamos la primera parte del capítulo referido a Alejandro Venegas Carús que forma parte del libro inédito «Educación e Historia de la Ciencia en Chile. Siglo XX» , del profesor ,escritor y columnista de Radioeme, Francisco Díaz Céspedes.
ALEJANDO VENEGAS ANALIZA Y CRITICA A LA OLIGARQUÍA Y LA CLASE GOBERNANTE POR LA NEGLICENTE ORGANIZACIÓN SOCIO POLÍTICA Y SOCIO CULTURAL
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En el relato “oficial” de nuestra historia como país, por lo general, siempre aplaudimos o hemos reconocido, para bien, las obras sociales y educacionales que han impulsado las autoridades finiseculares del siglo decimonónico. Así, bajo la Presidencia de Domingo Santa María (1881-1886), se efectuó las reformas políticas religiosas (1883-1884), con la idea de separar los poderes eclesiásticos del Estado, y de favorecer los proyectos de ley que declaraban laicos y comunes los cementerios, el matrimonio y el registro civil. Posteriormente, la administración de la Presidencia de José Manuel Balmaceda (1886-1891), en Santiago se construyeron la Escuela de Medicina, Escuela de Artes y Oficios, Internado de Santiago, Inspección de Instrucción Primaria, Escuela Normal de Preceptores, el Instituto Pedagógico, primeros Liceos fiscales de niñas, la creación de la Universidad Católica (propiedad de la Iglesia Católica); en Valparaíso: Liceo de Niñas y Escuela Naval; en Iquique: Liceo de Hombres y Escuela Normal de Preceptoras; en Coquimbo: Escuela Superior; en San Fernando: Liceo de Hombres; en Chillán: Escuela Normal; en Concepción: Escuela Normal. Luego, durante el gobierno de Jorge Montt Álvarez (1891-1896), fundó tres nuevos liceos y la Escuela Normal de Valdivia. Después, el mandatario Federico Errázuriz Echaurren (1896-1901), creó la Escuela profesional de Niñas de Valparaíso, el Instituto Comercial de Santiago, la Escuela de Matronas, el Instituto Comercial de Iquique. Consecutivamente, bajo la Presidencia de Germán Riesco Errázuriz (1901-1906), tuvo que enfrentar el aumento de la población urbana y el amplio número de trabajadores de la clase obrera, agitándose huelgas por óptimas condiciones laborales y derechos sociales, iniciándose un proceso cuyo nombre es “la Cuestión Social”. Sin embargo, se logró fundar numerosos establecimientos educacionales, especialmente liceos. Más tarde, el gobierno de Pedro Montt Montt (1906-1910), tendría la responsabilidad de la matanza de Santa María de Iquique. No obstante, se instauraría la Escuela de Química y Farmacia, el Instituto de Educación Física, la Escuela Normal de La Serena y otros numerosos establecimientos educacionales. Seguiría, la Presidencia de Ramón Barros Luco (1910-1915), lo cual construyó la Biblioteca Nacional y el Museo Histórico, y fundó el Liceo José Victorino Lastarria.[1]
[1] Cf. De la Peña, A.: Manual Historia de Chile, Ediciones Occidente S.A., Santiago de Chile, 1995, pp. 295-315. Cabe subrayar que “El gobierno, siendo ministro don José Manuel Balmaceda, apoyó en el congreso aquellos proyectos, los cuales quedaron convertidos en leyes, a pesar de la viva oposición del clero y de los conservadores. La autoridad eclesiástica execró los cementerios laicos. El gobierno contestó con un decreto que impedía el establecimiento de cementerios particulares católicos, lo que muchos liberales no aprobaban.” En pp. 295-296.
A pesar de todos los intentos posibles por mejorar la institucionalidad educativas del país, Alejandro Venegas Carús no tardaría en demostrarle a la clase oligárquica y gobernante, la negligente organización socio-política y socio-cultural de la realidad chilena. Y lo manifestó en sus misivas al Presidente Montt Montt, narrándole, la ausencia de una educación eficiente para los habitantes de Chile, tanto en el desarrollo moral, la administración de los recursos, y la inexistencia del avance científico. Venegas Carús escribiría, desde la base familiar que: “A los padres poco o nada les importa que las unas pierdan lastimosamente los años y la salud sin aprender otra cosa que unas cuantas labores de manos y muchos rezos, y que a los otros se les dé una instrucción sectaria e incompleta, de muchos relumbrones y nada de ciencia, maleándoles el carácter y haciendo de ellos individuos solapados y serviles.”[2]
[2)Dr. Valdés Cange (Alejandro Venegas) Cartas al Excelentísimo Señor Don Pedro Montt. Sobre la crisis moral de Chile en sus relaciones con el problema económico de la Conversión Metálica. Primera Parte, Imprenta y Litografía “Universo” Soc., Valparaíso, Chile, 1909, p. 29
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Para el profesor e investigador chileno Rafael Gumucio, el contexto social durante el Centenario, la administración gubernamental no delineaba las directrices correspondientes de un Estado moderno, puesto que la clase gobernante mantenía y perpetuaba el control por medio del mando y la obediencia, a pesar de que el bajo pueblo, el mestizo, intentara de optar por los estudios académicos o tratar de tener alguna relación afable con las familias de élite. De modo que en la materialidad práctica, Gumucio postula que “los cargos principales se repartían por cuña, los jueces eran nombrados por los partidos políticos, había que ser muy tonto para ser un empleado honesto que, generalmente, moría pobre y olvidado; los tinterillos dominaban las provincias extremas del país; la educación pública era un negocio y la privada era aún peor; los sacerdotes salesianos explotaban a los alumnos trabajadores, en la Isla Dawson y las religiosas comercializaban los alfajores, hechos por las alumnas pobres, negándoles la fórmula para que ellas los pudieran vender independientemente; existía un seminario para ricos y otro para pobres, un colegio para ricos y otro para pobres, incluso, el Instituto Nacional se dividía en dos secciones, una para ricos y la otra para pobres.”[3)
[3]Gumucio, R.: Hace casi cien años, Alejandro Venegas, [Julio Valdés Canje], anunció la rebelión de los pingüinos. http://piensachile.com/2007/01/hace-casi-cien-anos-alejandro-venegas-julio-valdacs-canje-anuncias-la-rebeliasn-de-los-pingafi/ (Consultado el 12 de octubre de 2018).
Venegas Carús no fue indiferente a los hechos mencionados por el historiador, y criticó duramente a la élite, pero no desde el vox populi del silencio abatido, sino de las graderías como un Recabarren que no le temía al repudio de los oligarcas. Por ejemplo, entre uno de muchos casos, Venegas demandaba que la educación en Chile debía estar en la formación reconciliadora por medio de los cambios generacionales.
El profesor, creía que la juventud aún no estaba inficionada por completo de las estrategias de los dominadores, y manifestó que “es preciso apoderarse de esos corazones tiernos, limpiarles las suciedades heredadas y depositar en ellos la simiente que, fructificando, los convierta en vaso de virtudes: la salvación está en la escuela.”[1]
Por consiguiente, Venegas Carús proponía una escuela que propugne una buena instrucción, que emprenda valientemente la reforma sin contemplaciones de ningún género, y sustente la calidad de vida de los maestros en el sistema de remuneraciones mixtas, de modo que los pedagogos no estén huyendo de las escuelas rurales o de pueblos chicos “pechando” por otras partes para obtener un mejor pago.[2] La mejor escuela, según Venegas, es la que impera en depositar la fe en la ciencia, y que destruya los prejuicios moralistas y religiosos que estructuran el paradigma de dominación colonial -pero esta vez ejercida por la clase holgazana- para dar cabida a la inteligencia humana, y que esta sea capaz de evitar los terrores de la superstición y el miedo a la tiranía.[3] Por esta razón, el educador planteaba una reforma educacional que debía ser gradualmente aplicada a la nación. Entre otras sugerencias propias, hace mención de que “a medida que las escuelas normales vayan dando preceptores bien preparados, se irán transformando las escuelas primarias actuales en establecimientos verdaderamente educadores, en los cuales, juntamente con dar los conocimientos, se desarrolle armónicamente la personalidad del niño por sus tres aspectos: físico, intelectual y moral. La enseñanza primaria se daría en dos grados: la elemental y la integral (…). A las escuelas elementales irían los niños a la edad de 7 a 8 años a aprender a leer y a prepararse para seguir en las integrales o en las agrícolas, o en las de minería, o en las de artesanos, o en las profesionales, si se trata de niñas. En las escuelas elementales se dará, pues, la enseñanza que debemos considerar como el mínimo de lo que debe saber un ciudadano.”[4]Además agrega: “(…) los estudios secundarios exigen una reforma trascendental en
[1] Óp. Cit. Venegas, A: Sinceridad. Chile Íntimo en 1910…, p. 240.
[1] Cf. Ibídem., pp.207-208.
[1] Cf. Condorcet, N.: Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano (Traducción de González, F.), Fondo de cultura Económica, México, 1997, p. 178. [1] Óp. Cit. Venegas, A: Sinceridad. Chile Íntimo en 1910…, p. 211.
[3] Cf. Condorcet, N.: Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano (Traducción de González, F.), Fondo de cultura Económica, México, 1997, p. 178.
[4] Óp. Cit. Venegas, A: Sinceridad. Chile Íntimo en 1910…, p. 211.
una rama de conocimiento que por considerarla de mayor importancia la he dejado para lo último (de la carta), me refiero a la enseñanza de la lengua materna, el castellano.
La tendencia a imitar ciegamente sin tomar en cuenta si estamos en el mismo caso que el modelo ha hecho que entre nosotros no se dé a esta asignatura el lugar que corresponde, y en consecuencia no se obtengan los frutos que era de esperar. Con afecto, señor, nuestros bachilleres no son capaces de escribir una página en correcto castellano (…).
Vos comprenderéis, señor, que esto es intolerable, que desbarramos los que hemos pasado la mitad de nuestra vida entre libros y revistas de ciencias, escritos en francés o bárbaramente traducidos, casi tiene algunas excusa; pero que disparaten los profesores de castellano es una vergüenza (…).”[1] Venegas interpreta que la preparación del cuerpo docente necesita de una formación idónea, para fomentar las investigaciones, tal como lo efectúan los docentes del Viejo Continente.
En efecto, Venegas Carús criticó sustancialmente los estudios del profesorado, ya que “(…) en las escuelas normales han faltado hasta ahora dos condiciones esenciales, la unidad de miras y los buenos profesores. Lo primero no ha existido y no existirá mientras no haya una cabeza que dirija toda la enseñanza primaria. Lo segundo tampoco existe a causa de que los profesores de estos establecimientos son casi en su totalidad ex alumnos, más o menos juiciosos, más o menos distinguidos, pero que no han hecho estudios especiales para ser profesores.
CONTINUARÁ
[8] Valdés Canje, Dr. J.: Sinceridad. Chile Íntimo en 1910, Biblioteca Fundamentos de la Construcción de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 2009, p. XXV.
Como todos saben, la capacidad intelectual nuevamente está a la vanguardia de los investigadores Dr. Zenobio Saldivia Maldonado (Chileno, imagen izquierda) y Dr. Carlos Eduardo Maldonado (Colombiano, imagen derecha), ambos de formación filosófica y con reconocimientos de Dr. Honoris Causa. De modo que hoy, nos sorprenden con la publicación de “El Positivismo. Su Influencia en las Comunidades científicas de Chile y Colombia”, editado por Bravo y Allende Editores (Santiago de Chile).
El texto alude, rigurosamente, al Positivismo, fundado por el teórico francés Auguste Comte -entre 1830-1842- y extendido las décadas venideras, por sus seguidores más cercanos. Hoy en día, la noción de positivismo, lo entendemos como un concepto polisémico que encierra diversos sentidos dentro de una connotación histórica, epistemológica y filosófica (Saldivia, p. 31.).
Sin embargo, el positivismo actuó claramente como una doctrina filosófica para el desarrollo material de las élites intelectuales y políticas en los recientes Estados de Brasil, Argentina, México y Chile (Maldonado, p. 103), con el fin de alcanzar la idea de progreso en cada una de sus ciudades y pueblos. Según Saldivia, en el caso de Chile, destacan las figuras de José Victorino Lastarria, los hermanos Lagarrigue, Valentín Letelier, entre otros, ya que instauraron la institucionalidad de educación-científica y su divulgación a planos internacionales. Y en lo referente a Colombia, según Maldonado nuestro país careció completamente las ideas positivistas, debido a que las autoridades estaban intrínsecamente ligadas al paradigma tradicionalista, religioso, moralistas y belicoso.
Cabe señalar, que este libro aporta significativamente al aprendizaje del siglo del Progreso (S.XIX), dada a las condiciones particulares de su historia, tanto de Chile como de Colombia. De esta forma, también nos permite comprender las distintas realidades en torno a las líneas de desempeño espiritual y material, con sus aciertos y desaciertos, mediante el ejercicio de la intelectualidad de las jóvenes repúblicas que intentaban aunar los esfuerzos necesarios para consolidarse como Estado moderno.
En palabras de Zenobio Saldivia: “Estamos muy satisfechos con este nuevo trabajo pues luego de más de dos años de investigación con el destacado colega Carlos Eduardo Maldonado, y con quien hemos participado en congresos en Chile, Ecuador y otros países, logramos ofrecer una nueva visión de esta corriente filosófica y cultural del positivismo, que dejara claramente de manifiesto su impacto en Chile y Colombia (…)”.
Y en palabras de Carlos E. Maldonado: “Este libro viene a superar un vacío en la bibliografía sobre el positivismo y sus conexiones con la comunidad científica latinoamericana. Su novedad estriba en un triple sentido: avanza en la memoria sobre el positivismo en Chile y analiza con detención este fenómeno filosófico y cultural en Colombia, y actúa como una especie de historia comparada (…). Sólo me resta agradecer al Dr. Saldivia que me haya invitado a trabajar en este proyecto y también al Dr. Rafael Pérez-Taylor, de la UNAM, de México que lo leyó y confeccionó el prólogo”.
Esperamos tener en un futuro a Zenobio Saldivia y Carlos E. Maldonado, visitarnos en un próximo encuentro intelectual, en alguna unidad educativa de nuestra comuna de Maipú, puesto que el trabajo de estos nobles investigadores ejemplifica la colaboración y la integridad latinoamericana a través de la valoración de la filosofía, la historia de la ciencia y la educación científica.
Fuentes
Cf. El Positivismo. Su Influencia en las Comunidades científicas de Chile y Colombia. Bravo y Allende Editores, Santiago de Chile, 2021, pp. 31-103.
Imagen de Zenobio Saldivia en https://noticias.utem.cl/2020/11/24/academico-del-departamento-de-humanidades-publica-lecturas-de-epistemologia/
Imagen de Carlos E. Maldonado en https://www.urosario.edu.co/facultad-de-estudios-internacionales-old/Profesores
SOBRE EL AUTOR:
Francisco Díaz Céspedes es Profesor del Colegio Terra Austral de Maipú y Escritor. Entre sus obras se encuentran : «Salvajismo en el recreo. Una mirada desde las ciencias sociales (2012)»; Claudio Gay y los primeros pasos de la ciencia moderna en Chile (2018);
Ensayo crítico sobre el «Negro Matapacos» uno de los íconos de la revuelta del 18 de octubre.
A propósito del 18 de octubre de 2021 (18-O), se instaló la figura del canino “Negro Matapacos”, en ausencia de la Estatua del General Baquedano.
¿Qué significará este hecho?
Es lo que intentaremos de explicar a continuación:
SOBRE EL SIGNIFICADO DE UN REFERENTE SIMBÓLICO
Un referente simbólico, podría ser definido como un concepto interpretativo de la realidad mediante la subjetividad entre el sujeto y el objeto. A lo largo de nuestra historia, como humanidad, han existido iconografías innumerables dado a su condición creacionista del colectivo imaginario. Por ejemplo, en la región latinoamericana destacan figuras como Simón Bolívar, con el “sueño bolivariano”; Manuela Sáenz, como la “Libertadora del Libertador”; Manuel Rodríguez, como “el Patriota del Pueblo”; Gabriela Mistral, con sus “Sonetos de la muerte”; Diego Armando Maradona, con su “Mano de dios”; Charles Aránguiz, “el amigo de todos”, entre otros tantos y tantas, que se constituyen parte del espíritu popular.
Así, estas figuras, más allá de su recuerdo, trasmiten las nociones de significado y significancia de quienes comprenden históricamente el concepto señalado. En rigor, es parte de la formación de una identidad regional –y porque no mundial- que conjuga entre lo que se piensa y de lo que se percibe. Por lo tanto, cuando explicamos y ejemplificamos un referente simbólico, es porque existen ciertos elementos o características que compartimos y creemos en una impresión o idea que no puede explicar más allá de la naturaleza humana (Tejedor, 2017), dado al tiempo y espacio de su existencia. Sin embargo, nos conectamos por la esencia de lo que nos trasmite y nos transita ese mensaje, y que nos alude a cuestionarnos las diversas complejidades de lo que es certero y de lo que no lo es. Es ahí el punto de inflexión del referente simbólico, que nos invita a ser o no ser parte de él.
Quizás, el Negro Matapacos, puede ser o no ser un referente simbólico para un Nuevo Chile: “el Chile que todos y todas deseamos”. Dicha sentencia, probablemente es idealista y utópica en su materialización, aunque desde el punto de vista del lenguaje lógico cumple con las particularidades necesarias para que esta sea perfectible. Es por ello, que proyectar al canino como un referente icónico del proceso histórico que Chile viene vivenciando desde el año 2006 con la “Revolución Pingüina”, la impresión del canil puede representar la cosmovisión que hoy intentamos de interpretar, es decir, nos sentimos identificados con el Negro Matapacos.
Empero, es admisible, que los innumerables lectores y lectoras no estén de acuerdo con estos argumentos. Sin embargo, esta modesta reflexión nos permite generar el pensamiento crítico, y por qué no el debate, con el interés de innovar nuevas ideas -tanto a favor como en contra- en torno a la comprensión histórica de nuestro presente.
Para algunas personas, en el denominador común, que marcharon durante el proceso de la Rebelión Social:
“El Negro Matapacos, fuera de ser el can que ha sido utilizado para representar el sentir popular y su imagen se observa en poleras, pañuelos y en lo que desees tener. Creo sinceramente que su importancia es más relevante y conlleva a algo mucho más profundo.
Matapacos o el negrito como lo conocían otros. Podría haber sido cualquier perrito, de los que los que nos acompañan a diario en las marchas.
Su trascendencia tiene que ver con que cada uno de nosotros, somos ese Matapacos. Ese quiltro clase media baja, es el chileno promedio. Ese quiltro, somos todos nosotros, los sin voz, los que debemos ladrar para hacernos escuchar. Los que debemos morder para conseguir migajas.
El Negro Matapacos eres tú, soy yo, es el vecino y es cualquier ciudadanos golpeando una olla con un cucharón” (Entrevista a L.E.A.).
El sentirse representado en la materialidad física y biológica nos invita a cavilar en la espiritualidad individual y social que convergen en un sistema único, tal como lo planteó Hegel hace unos pocos siglos atrás al opinar que “todo lo real, en su referencialidad ilimitadamente variada a otras cosas, es la manifestación de un incondicionado, y que el conjunto de las cosas, para nosotros cognoscible en lo esencial, es expresión de la unidad puramente espiritual e infinita en sí de lo absoluto” (Delius y otros, 2000, p. 80).
El Negro Matapacos, como espíritu simbólico de las movilizaciones, tendría sus inicios en las protestas estudiantiles efectuadas en el año 2011, bajo la administración del Presidente de la República, Sebastián Piñera Echenique. La vox populi del pueblo apuntaba directamente a mejorar el modelo de la educación escolar y universitaria, en especial la gratuidad y mejorar la calidad académica. (U.R.L. Grabica) De este modo, en la primera línea de lucha, caos y compañerismo, de forma espontánea, aparece la figura del perro Negro Matapacos, que atacaba de manera muy agresiva a la institucionalidad de las Fuerzas Especiales del orden público. Todos muy sorprendidos, el canil tomó una fama que traspasaba las protestas y marchas en la ciudad de Santiago, y más aún el cariño del colectivismo popular, prontamente, comenzaría a humanizar las hazañas del Negro Matapacos.
«MATAPACOS» ES UN NEGRO Y MESTIZO
A juicio del investigador chileno Patricio Leyton Alvarado (2019): “ElNegro Matapacos representa al Pueblo de Chile. Por varias razones. ¿Qué es el Negro Matapacos? Es un Quiltro, un perro mestizo (U.R.L. Rae). De modo que nosotros somos mestizos, en cuanto a cultura, genética. Mestizo entre español y Mapuche, mestizo entre europeos y etnias americanas. Una mezcla de idiomas, gastronomía. El Negro Matapacos es eso, un mestizaje. Y cuanto más en Chile, que nos identificamos por nuestro mestizaje, desde nuestra piel, más bien oscura, hasta denotar las diferencias más minúsculas. Y por otra parte, representa esa rabia que hay contra de las decisiones políticas, en contra de los poderosos y los abusos, esa rabia que lo emitió el Negro Matapacos, que lo manifestaba en las marchas, protestas, cacerolazos, entre otras a cambio de la anhelada justicia social. Argumento que está en el “chileno promedio”, cuyo can es desconocido, y se simboliza en las acciones de miles y millones de N.N. que se expresaron, se expresan y se expresarán en lo público, que lidian ante represión, por parte del Estado, de las fuerzas policiales. De modo que el Negro Matapacos también participe de la acción-reacción humana.”
El canil negro vestía con una pañoleta roja, azul o blanca, atado a su cuello (colores que representan la bandera chilena). Era muy fácil reconocerlo, pero para observarlo debías estar en el núcleo del combate, tarea muy difícil por supuesto. En las numerosas grabaciones, sean por medio de canales televisivos o páginas web de internet, en muchas oportunidades, el Negro Matapaco logró resistir las embestidas del carro lanza aguas, conocido como “Guanaco”, además de las bombas lacrimógenas que acompañaban el paisaje belicoso.
EL DOCUMENTAL SOBRE EL NEGRO MATAPACOS
En el lado más humano, en el documental Matapaco (2013) se evidencia el cuidado del canil, por doña María Campos, que a partir del año 2009, le daba alojamiento al Quiltro, entre los sectores residenciales de la Universidad de Santiago (USACH). Su cuidadora comenta que: “primero llegaba con el pañuelo. Después me di cuenta que él se desesperaba cuando había marcha, y salía, y volaba para la Alameda. Entonces, un día yo estaba en el centro, y voy entrando por Moneda hacia Alameda -al EuroCentro-, y me encuentro que él va encabezando una marcha de estudiantes hacia la Plaza de Armas”. Asimismo, los secundarios tendrían sus propias reflexiones en torno a cómo los caniles participaban activamente de las marchas, exigiendo de la mano –y desde una mirada muy general- una verdadera calidad de educación en Chile. Argumentan que: “ellos están marchando con nosotros para algo favorable, y que los mismo gobiernos –como se les dice- ven que no solamente nosotros estamos marchando por algo que nosotros necesitamos, sino que ellos también se unen a nuestra causa. Uno ya está acostumbrado a ver animales en la calle, y la gente que no tiene conciencia. Ellos tratan de unirse a nosotros, porque de verdad necesitan un cariño, un afecto… Creemos que el Matapacos es un estudiante reencarnado y todo eso, “le pone, apaña en todas”. A nosotros no nos ladra, como que está en contra de los “pacos” y como todo contra ellos” (Documental, 2013).
EL «NEGRO MATAPACOS» HERIDO
En solo dos ocasiones el Negro Matapacos resultó muy lastimado, en la primera en una férrea pelea con otro perro, producida en las cercanías de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM); y en la segunda, fue arrollado por un vehículo policial. En esta última, los protestantes del Nuevo Chile lo llevaron de urgencia a la Universidad Alberto Hurtado para que recibiera atención veterinaria (U.R.L. Grabica). A pesar de estos peligros, el canil logró salir de los momentos más difícil, y al pasar de los días, nuevamente se incorporaría a la actividad de las marchas. Entre otras miradas, “los perros, en la mayoría son quiltros que siempre persiguen a los autos, pero en las marchas todos se dan cuenta que atacan a los “pacos”, como que “cachai” que le llama caleta la atención. No le hace daño el humo de la lacrimógena, y juegan con el agua del “Guanaco”, siendo que uno “sale de vuelo”. Entonces el Negro Matapacos apañaba en todas, desde el principio que llega a las marchas. Creo que es de la Central el perro, pero siempre en todas las marchas apoyando. Aguante el Matapacos” (Documental, 2013).
La figura del quiltro, “de negro azabache, pelaje corto y duro, mirada triste rojiza pero intensa, piernas y cola largas” (U.R.L., Clarín). Estaría dibujada y pintada en cuanta muralla popular, de forma similar en las motivaciones de los murales de David Alfaro Siqueiros, Diego de Rivera y José Clemente Orozco, con la finalidad de expresar y educar las ideas del nuevo pensar mexicano a principios del siglo XX. De esta manera, el Matapacos ejemplificaría la importancia de estar en la “primera línea de batalla”, lo cual es un escenario no cómodo de asistir, pero que es atractivo para la juventud que intenta de anhelar un cambio trascendental en el ejercicio de una posible revolución. Estas nociones –tal vez un tanto epistemológica en el ámbito de las ciencias sociales- fueron, son y serán el razonamiento y la fuerza de la movilidad social para concretar la utópica realidad contractual que cientos, miles, y millones de chilenos y chilenas desean superar, y de acabar con lo que controla el paradigma de las relaciones móviles y no igualitarias de la clase gobernante (Díaz, 2021, et al., Foucault, M., 1981, p.114).
MUERTE DEL «NEGRO MATAPACOS»
Mas, todo ícono no es eterno en la materialidad física de la naturaleza, el Negro Matapacos partiría el 26 de agosto de 2017 al más allá por causas naturales. Entre sus cercanos, en una primera despedida, se encontraba el personal veterinario y sus cuidadores. De modo, que el simbolismo de este noble canino estaría representado por el simbolismo colectivo de las manifestaciones sociales, y cuánto más en la rebelión popular del 18 de octubre de 2019 -y de las que posiblemente vendrán-. Las palabras no sobrarían, y los recuerdos escribirían la memoria del quiltro, del mestizo, del azabache negro: “(…) ahí está el Negro Matapacos, siempre ha estado en la trinchera, en primera fila, defendiendo a los estudiantes y trabajadores, por esos es uno de los primeros, lo vemos siempre en las calles (…), como algo innato que te nace de sentimiento (…). Es imposible ignorarlo” (Documental, 2013).
¿ MATAPACOS EN LA SENDA DE OTROS CANES ? ,COMO CHONINO,RIN TIN TIN, LAIKA,STUBBY Y SMOKY,BARRY Y HACHIKO?
En nuestro presente, el Negro Matapacos o, simplemente, Matapacos ha dado un salto significativo en las conciencias de la humanidad chilensis, nos atreveríamos a mencionar que tendría lugar junto a otros destacados caniles que cumplieron con una labor imprescindible en cada una de sus actividades, y que fueron logradas a pesar de las drásticas dificultades. Entre ellos resaltan: Balto, Togo y el milagro contra la epidemia de difteria en Nome (Alaska, Estados Unidos en 1925); Chonino, el perro que se sacrificó por salvar la vida de un policía en Argentina; Laika, la primera astronauta de la historia (U.R.S.S., Sputnik 2, 3 de noviembre de 1957); Stubby y Smoky, perros de combate (participaron en la 2° Guerra Mundial como rastreadores y rescatistas); Barry, canil considerado héroe de la nieve, quien a rastras salvó a 40 personas de una avalancha; Old Drum, y su muerte, que trajo consigo a que se estableciera la defensa judicial de los animales, es decir, la creación de los Derechos de los Animales; Rin Tin Tin, estrella de Hollywood que participó en más de 20 películas, siendo la serie televisiva Las aventuras de Rin Tin Tin (la huella de su pata se encuentra en una estrella en el paseo de la fama); Hachiko, el Akita, que durante todas las mañanas, por diez años, esperaba a su dueño para volver a casa (pero este ya había fallecido), lo cual demuestra su lealtad y fidelidad al lazo social, familiar y natural que los mantenía (U.R.L., Terránea).
Probablemente, Matapacos es uno de estos caniles que une el espíritu humano con los que están involucrados, y la señora María Campos lo atestigua de buena manera: “Día que hay marcha de los estudiantes, él sabe. Si es como que estuviera reencarnado en alguien. Sí, si es muy extraño. El otro día me decía una amiga que es muy católica, y yo súper creyente y todo. Pero, ella me decía que era algo diabólico, porque, cómo él era así. Y le dije: mira, él es quien representa a los chiquillos, no es una cosa diabólica, sino él no dejaría que yo lo bendijera” (Documental, 2013).
En síntesis, cada uno en su mundo, cada uno en su misión, cada uno en su significado. Y de quienes no lo están solo son meros espectadores que podrían empatizar con las acciones del cuadrúpedo. Por supuesto que no es tarea fácil, no querer ser partícipe de la historia cuando esta se escribe en las calles. Es por ello, que al menos necesitamos, simplemente, escuchar, leer, observar y reflexionar en una condescendencia de los que hicieron memoria en nuestras vidas. Ellos son y serán los símbolos icónicos del colectivismo que se manifiesta espontáneamente en los espacios públicos, pero jamás en la templanza de la anécdota; sino en la responsabilidad que nos legó el Negro Matapacos al vivir “el drama que se encarga de purificar el alma del espectador a través del propio dolor del héroe” (Fernández, 2020, p. 106).
Bibliografía
Clarín (2019). “El Negro Matapacos, el perro icónico de la resistencia social en Chile. DOI.:
Es imposible no conocer la obra del pedagogo brasileño Paulo Freire, sabiendo que se cumplen los 100 años de su natalicio. De modo que cuando los humanistas escuchan el nombre de Paulo Freire, en vuestras mentes, se nos orgullece el corazón por el desarrollo de la educación en América Latina. El maestro -como le dirían sus contemporáneos- ha reafirmado con sus reflexiones, lo que sustancialmente necesita aprender el “niño esclavo” para llegar a ser un “hombre libre”. En este sentido, el profesor Paulo Freire nos advertiría -mediante sus experiencias- en el campo de la educación lo siguiente:
“Convivir con la cotidianidad del otro es una experiencia de aprendizaje permanente.”(1)
Proposición referente para todos los ámbitos del desarrollo humano, cuya cotidianidades de la evolución misma del organismo cognitivo de las personas; desde que son pequeñas hasta cuando dejan de existir. El maestro lo confirmó a través de su vida, tal como se puede visualizar, brevemente, en la siguiente biografía(2):
Paulo Reglus Neves Freire nació en Recife, Pernambuco, Brasil, el 19 de Septiembre de 1921, hijo de una familia humilde, su padre Joaquim Temístocles Freire y de su madre Edeltrudes Neves Freire. Ya a la edad de 8 años la familia enfrentó la famosa crisis económica de 1929. Su madre lo comenzó a orientar desde pequeño en escribir palabras con ramitas de árboles de mango, a la sombra de ellos, en el huerto de la casa donde dio a luz, en la Estrada do Encantamento N° 724, en el Barrio da Casa Amarela.
Así, a los 10 años fue a vivir a las cercanías de la capital, Jaboatão dos Guararapes. En ella, Paulo a los 13 años perdió a su padre, y vio a su madre fortalecerse para alimentar a sus cuatro hijos y, a pesar de este sufrimiento, la comunidad los alentó emocionalmente, jugando al fútbol y a nadar con los amigos en el río Jaboatão, observando a las mujeres que lavaban en cuclillas con las piedras. Fue allí, donde aprendió a cantar y a silbar para distraerse de los problemas diarios. Este hecho, sería una prognosis para lo que vendría entre los años 60´ y 90´.
Fue en Jaboatão donde Paulo finalizó la escuela primaria. En seguida hizo el primer año de secundaria en el Colegio 14 de Julio, que se desempeñaba en la Colonia San José y era una prolongación del Colegio Francés Chateaubriand situado a unas pocas cuadras de su hogar. Con el pasar de los años, y bajo la tutela del profesor Luiz Soarez, Paulo ingresó al Colegio Oswaldo Cruz, internado, y propiedad del señor Aluízio Pessoa de Araújo en 1937 con la edad de, poco antes, cumplir 18 años; comenzó con retraso a cursar segundo año de secundaria, en donde estuvo estudiando un tiempo de siete años.
Luego a los 22 años entró en la secular Facultad de Derecho de Recife, eligió estos estudios porque no había opción de estudiar para educador en todo Pernambuco. Antes de terminar sus estudios, se casó en 1944, con la maestra de primaria Elza María Costa Oliveira (1916-1986), con quien tuvo cinco hijos. Y a su vez, trabajó como profesor de lengua portuguesa en el Internado de su adolescencia. Después de la experiencia docente en el Colegio Oswaldo Cruz, fue director de Educación y Cultura del SESI (1947-1954) y superintendente del mismo (1954-1957), allí tuvo contacto con la educación de adultos y trabajadores, específicamente en la alfabetización.
El 9 de Agosto de 1956, el alcalde progresista Pelópidas Silveira nombró al maestro miembro del Consejo Consultivo de Educación de Recife. Posteriormente en 1959, obtuvo el título de Dr. En Filosofía e Historia de la Educación, y el 2 de enero de 1961 fue nombrado maestro efectivo (nivel 17) de filosofía e historia de la educación de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidad de Recife. Años después fue designado para el cargo de director de la División de Cultura y Recreación del Departamento de Documentación y Cultura de la Alcaldía municipal de Recife, el 14 de julio de 1961. Luego, el 23 de abril de 1962 le fue conferido el certificado de libre-docente de la cátedra de historia y filosofía de la educación de la Escuela de Bellas Artes. Ya en 1963 fue parte de “los Consejeros Pioneros” elegidos por el gobernador Miguel Arraes de Alencar (1916-2005) quien de acuerdo con la ley, este nombramiento eran para las personas del notorio saber y experiencia en materia de educación y cultura del estado Pernambucano, publicado en el Diario oficial el día 6 de marzo de 1964.
A la edad de 43 años, estuvo encargado por el Ministerio de Educación y Cultura de Brasil, trabajando en el Programa Nacional de Alfabetización para Adultos. Con amplia colaboración de universitarios, creó los “Círculos de Cultura”(3) y el “Movimiento de Cultura Popular (M.C.P.)”(4) en toda la nación. Su método fue aprobado y elaborado a partir de experiencias prácticas; y de forma más profesional, surgió a partir de 1961.Así, suscita el “Movimiento de Educación de Base”, patrocinado por el Episcopado brasileño, tomó el Método de Paulo Freire, más bien conocido como “Palabra Generadora”(5)como línea programática de enseñanza.
El día 31 de marzo de 1964, fue el golpe militar(6)en Brasil, Paulo Freire se encontraba en la ciudad de Brasilia laborando con su método en el Programa Nacional de Alfabetización para Adultos y Trabajadores, ese mismo día –y del tiempo que vendría- se le hizo imposible continuar con las actividades de educar a todos los poblados de Brasil. Al breve tiempo, estuvo preso en el cuartel de Olinda con un gran amigo Clodomir Santos de Moraes (1928-…)(7), Y a la fecha hay palabras de aquella experiencia:
“Clodomir, veterano de guerra, Amigo-hermano, En las conversaciones conmigo mismo siempre recordado; En mis conversaciones con otra gente, En mis recuerdos de nuestras “vacaciones” pasadas Juntos, en el R-Z, allá en Olinda, recuerdo siempre. Amigo-hermano, veterano de guerra, Que me enseñó, con paciencia, cómo vivir entre paredes; Cómo hablar, con coroneles, sin jamás decir un apodo (…).”(8)
Posteriormente con los días de angustia en la cárcel de la bella ciudad de Olinda, el maestro fue obligado a ir dos veces a Río de Janeiro a responder a un interrogatorio policiaco-militar. Sintiéndose amenazado, se asiló en la embajada de Bolivia y partió para el país hermano en septiembre del mismo año. En la ciudad de La Paz, se vio afectada su salud por la altitud de los Andes. Pero fue el golpe de estado en Bolivia, el día 5 de noviembre de 1964, lo que lo llevó ir a Chile.
De modo que Paulo Freire emigra a Chile el mismo año, y se instala, inicialmente, en el Instituto de desarrollo Agropecuario (INDAP). Aquí, el brasileño encuentra un campo cultural y político muy estable y, a su vez, colabora en el Programa Extraordinario de Educación de Adultos del Ministerio de Educación(9); más tarde vuelve asiste en la Subsecretaría de Promoción popular y por último en el Instituto de Capacitación e Investigación en la Reforma Agraria (ICIRA)(10).
De esta forma, el análisis que realiza el Dr. Rolando Pinto Contreras(11) del trabajo de Paulo Freire en Chile, es el siguiente:
“1° La influencia de la educación adultos.
2°Su presencia bibliográfica y experimental en el perfeccionamiento docente y en la formación inicial de los profesores.
3°La instalación de su propuesta pedagógica humanizadora en el sistema escolar chileno, particularmente en aquellos establecimientos educativos dirigidos por órdenes o congregaciones religiosas más progresistas.
4°En el vigoroso desarrollo de la educación popular.”(12)
Ahora bien, el análisis anterior nos refleja que el compromiso del maestro es la materialización misma, para demarcar la liberalización del campesino analfabeto, “hombre esclavo”, cuya clase opresora es el sistema patronal que lo gobernaba; por ende los postulados de Paulo Freire permitieron a este ser humano del campo reafirmarse como ciudadano, dejando el cautiverio por medio de la lectura y la escritura.
Más tarde, Paulo Freire en 1969 abandona Chile, con una misión casi completa en los ochos años que trabajo como gestor y educador de la alfabetización en las zonas rurales de nuestro país. De hecho, el gobierno de Eduardo Frei Montalva en 1964 contaba con una tasa del 24% de analfabetismo nacional, y en 1970 con la ejecución del Programa Extraordinario de Educación de Adultos, los resultados eran sorprendentes, demostrando una tasa del 11%(13).
En paralelo a los trabajos que realizó el maestro en Chile, inspira y asesora como consultor de educación a la UNESCO(14) en 1968;al año siguiente, estuvo dando clases sobre sus propias reflexiones en la Universidad de Harvard, como profesor invitado; y a comienzos de 1970, en Ginebra, fue elegido consultor del Consejo Mundial de Iglesias, principalmente en el departamento de Educación. Entonces, ya en el servicio del Consejo, viajó por África, Asia, Oceanía y América –con excepción de Brasil- ayudaba a los países que habían conquistado su independencia política a sistematizar sus planes en educación, tales fueron Perú, Cabo verde, Angola y sobre todo Guinea-Bissau.
Al cabo de poco tiempo, en Suiza, también se desempeñó como profesor de la Universidad de Ginebra, llevando sus reflexiones y sus ideas a los estudiantes de la Facultad de Educación. En 1979, recién recibió su pasaporte a Brasil, y en agosto del mismo año llegó al aeropuerto de Viracopos. De vuelta en casa, aceptó ser profesor de la Pontificia Universidad Católica de Sâo Paulo y luego regresó a Europa y organizó su definitivo regreso a Brasil en 1980, desistiendo de todos los beneficios que le ofrecían en el extranjero. Luego, ingresó a trabajar como profesor titular en 1985 en la Facultad de Educación de la Universidad Federal de Pernambuco, en los cursos de graduación y posgrado -además de crear la radio educativa(15) de dicha Casa de Estudio- hasta que fue jubilado en 1991; y en paralelo a ello, Paulo Freire laboró como Secretario de Educación Municipal de Sâo Paulo. En este sentido, el Partido de los Trabajadores agradeció las nociones colectivas del maestro, formalizando la responsabilidad colectiva y a la reinvención del acto de educar con más eficacia.
Es decir, como secretario reformó las escuelas, entregándolas a la sociedad civil dotándolas con el ejercicio de nuevas prácticas pedagógicas, mediante un nuevo currículo escolar, y de ser adecuado, según la necesidad de la comunidad, acción que se demostró en la formación popular permanente de los profesores y de tomar a los administrativos y funcionarios de servicios menores – “tíos auxiliares”- como agentes activos de la educación.
Posteriormente, el mismo año, ingresó como docente de la Pontificia Universidad Católica de Sâo Paulo en el Programa de Supervisión y Currículo de los cursos de postgrados, y en el segundo semestre fue invitado por la Universidad de Sâo Paulo para dictar unas conferencias con respecto a las innovadoras políticas educacionales que se implementarían por las autoridades de turno en la nación brasileña. Seis años después, Paulo Freire, el pedagogo de la liberación, el maestro, dejo de existir el día 2 de mayo de 1997 a la edad de 75 años en la ciudad de Sâo Paulo, mediante una deficiencia cardiaca(16).
Entre sus obras más destacadas a la lectura docente:
-La alfabetización y la conciencia (1963)
-La educación como práctica de la libertad (1967)
-Educación y concienciación: extencionismo rural (1968)
-Pedagogía del oprimido (1968)
FuenteS:
(1)Freire, P. & Faundez, A.“Por una Pedagogía de la pregunta. Crítica a una educación basada en respuestas a preguntas inexistentes” Siglo veintiuno editores. Biblioteca esencial del Pensamiento Contemporáneo. Argentina. 2013. p. 12.
(2) Gadotti, M. &Torres, C. “Paulo Freire.Una biobibliografía” Siglo Veintiuno Editores. México. 2001. Pp. 11- 31.
(3) Ibídem. p. 21.
(4) Ibídem. p. 23.
(5) Freire, P. “La educación como Práctica de la Libertad” Siglo veintiuno editores. Argentina. 2004. Cf. Pp. 143-150.
(6) Ramírez H. “El golpe de Estado de 1964 en Brasil desde una perspectiva socio-política”PolHis Año 5. N° 9. Brasil. Primer Semestre 2012. p. 256.
(7) Es un sociólogo brasileño, originador del Laboratorio Organizacional (LO) y autor del Método de Capacitación Masiva (MCM). Además trabajo en diversos países como funcionario de la OIT. Véase en Carta de Paulo Freire a ClodomirMoraes. Recordando las enseñanzas de la prisión, Ginebra, 16 de Enero de 1975.
(8)Ibídem.
(9) Pinto, R. Paulo Freire: Un educador Humanista cristiano en Chile. Revista de Investigación Educacional latinoamericana. Pensamiento Educativo. Volumen 34. Pontificia Universidad Católica de Chile. 2004. P.248.
(10) Cf. Ibídem. P. 246.
(11) Educador chileno, Director de Postgrado en Educación y Profesor Adjunto. Facultad de educación. Pontificia Universidad católica de Chile. 2004.
(12) Ibídem. P. 247.
(13) Cf. Ibídem. Pp. 248-249.
(14) En Óp. Cit. Gadotti, M. &Torres, C. “Paulo Freire.Unabiobibliografía”… p. 31.