En un Maipú contemporáneo, y con la cabeza pensando en el COVID-19 (Coronavirus), y en la postergación del plebiscito por una Nueva Constitución (más apruebo que rechazo), prácticamente habrá un olvido colectivo por la celebración y conmemoración del “5 de abril”.

Como todo maipucino bien sabe, este fue el día –según por algunos historiadores- en que se consolidó la “Independencia” de Chile frente a la carente y caída Corona Española, tanto en Europa, América y Asia (Los último de Filipinas, 1899).

LAS CELEBRACIONES DE ANTAÑO EN MAIPÚ DEL  5 DE ABRIL 

Si bien es cierto, desde la fundación de la comuna de Maipú (22 de diciembre de 1891), año a año se han realizado homenajes a los valientes hombres, mujeres y niños(as) que dieron la vida por la patria, cuyo objetivo era proyectar solidariamente una mejor esperanza de vida para sus futuras generaciones; situación que no fue diferente a lo largo del siglo decimonónico.

Mas las décadas del siglo XX, tuvo significativos desarrollos en las distintas esferas políticas, económicas, sociales y culturales, particularmente, por los primeros asentamientos de familias que poblaron nuestra “Cuna de la Patria” entre los años 20´ y 60´.

Es así como el escritor de la memoria maipucina, don Guido Valenzuela Silva, nos relata una de las celebraciones del “5 de abril”:

“Se iniciaba con todas las casas de la comuna embanderadas, hermosa tradición que se perdió. Dicen que en la mañana se escuchaban las salvas que se hacían con uno de los antiguos cañones que habían en los Monumentos y después venía el gran desfile de las instituciones y colegios maipucinos, al son de la banda de la Escuela Militar y del colegio Don Orione.

Llegaban muchas autoridades, como el Ministro de Defensa y también invitados oficiales de la Argentina. Don Raúl Téllez Yañez, distinguido vecino, hacía una reseña histórica y posteriormente se entregaban premios a los mejores alumnos.

El tentempié consistía en empanadas y chicha para todos los presentes, ofrecidas por el personal del restaurante “Chancho con Chaleco”. No faltaban los que hacían fila para recibir la bebida y terminaban botados en el monumento conmemorativo, al lado de las coronas de flores y los cadetes, que tenían que hacer guardia sin moverse del sitio histórico, pese a los ojitos que le hacían las jovencitas que se paseaban para admirarlos”(1).

Este breve relato, desde los años 60´, en cierta medida, se sigue respetando; aunque con los años ha ido cambiando paulatinamente. Por ejemplo, la celebración del “5 de abril” de 2019, solo participaron las autoridades respectivas más algunas instituciones escolares y gubernamentales, junto a un público que no llenaba un cuarto de la explanada de la Basílica de Nuestra Señora del Carmen (Templo Votivo de Maipú), y que se escuchaba a lo lejos las palabras del clérigo.

No obstante, los organizadores del evento no se quedaron atrás, y atendieron de muy buena manera a todos los asistentes que desfilaron con ricas empanadas y bebidas. No logramos visualizar las banderas en cada una de las casas maipucinas, sino que la actitud moral era irrelevante para quienes no presenciaron el acto cívico, con una falta de Educación Cívica que no denota el sentido de pertinencia a nuestra realidad maipucina.

Más los meses pasarían, y un “18 de octubre”, el “Estallido Social” tocaría a los cañones del monumento “A los Vencedores de los Vencedores de Bailén” (más conocidos como el “monumento de los cañones”, en la jerga maipucina) que lamentablemente frente a la catarsis e irracionalidad “racional” de los escolares, estos patrimonios históricos fueron destruidos. No así el recuerdo de quienes se consideran hijos(as) de “Tierra Cultivada” (significado de Maipú) que han habitado esta hermosa comuna por más de 30 años, y si no es el caso, esperamos que los residentes tengan el respeto suficiente por la historia que escriben los maipucinos.

Ahora, la pregunta es:

¿Cómo será la celebración y conmemoración del “5 de abril” de 2020?

Acerca del autor :

Francisco Díaz Cépedes,es profesor,Magister en Filosofía de las Ciencias y Escritor.

 

 

 

 

Fuente:

(1) Valenzuela, G.: Brochazos y pinceladas de un maipucino antiguo, MAGO Editores, Santiago de Chile, 2012, pp. 82-83.