Ensayo crítico sobre el «Negro Matapacos» uno de los íconos de la revuelta del 18 de octubre.
A propósito del 18 de octubre de 2021 (18-O), se instaló la figura del canino “Negro Matapacos”, en ausencia de la Estatua del General Baquedano.
¿Qué significará este hecho?
Es lo que intentaremos de explicar a continuación:
SOBRE EL SIGNIFICADO DE UN REFERENTE SIMBÓLICO
Un referente simbólico, podría ser definido como un concepto interpretativo de la realidad mediante la subjetividad entre el sujeto y el objeto. A lo largo de nuestra historia, como humanidad, han existido iconografías innumerables dado a su condición creacionista del colectivo imaginario. Por ejemplo, en la región latinoamericana destacan figuras como Simón Bolívar, con el “sueño bolivariano”; Manuela Sáenz, como la “Libertadora del Libertador”; Manuel Rodríguez, como “el Patriota del Pueblo”; Gabriela Mistral, con sus “Sonetos de la muerte”; Diego Armando Maradona, con su “Mano de dios”; Charles Aránguiz, “el amigo de todos”, entre otros tantos y tantas, que se constituyen parte del espíritu popular.
Así, estas figuras, más allá de su recuerdo, trasmiten las nociones de significado y significancia de quienes comprenden históricamente el concepto señalado. En rigor, es parte de la formación de una identidad regional –y porque no mundial- que conjuga entre lo que se piensa y de lo que se percibe. Por lo tanto, cuando explicamos y ejemplificamos un referente simbólico, es porque existen ciertos elementos o características que compartimos y creemos en una impresión o idea que no puede explicar más allá de la naturaleza humana (Tejedor, 2017), dado al tiempo y espacio de su existencia. Sin embargo, nos conectamos por la esencia de lo que nos trasmite y nos transita ese mensaje, y que nos alude a cuestionarnos las diversas complejidades de lo que es certero y de lo que no lo es. Es ahí el punto de inflexión del referente simbólico, que nos invita a ser o no ser parte de él.
Quizás, el Negro Matapacos, puede ser o no ser un referente simbólico para un Nuevo Chile: “el Chile que todos y todas deseamos”. Dicha sentencia, probablemente es idealista y utópica en su materialización, aunque desde el punto de vista del lenguaje lógico cumple con las particularidades necesarias para que esta sea perfectible. Es por ello, que proyectar al canino como un referente icónico del proceso histórico que Chile viene vivenciando desde el año 2006 con la “Revolución Pingüina”, la impresión del canil puede representar la cosmovisión que hoy intentamos de interpretar, es decir, nos sentimos identificados con el Negro Matapacos.
Empero, es admisible, que los innumerables lectores y lectoras no estén de acuerdo con estos argumentos. Sin embargo, esta modesta reflexión nos permite generar el pensamiento crítico, y por qué no el debate, con el interés de innovar nuevas ideas -tanto a favor como en contra- en torno a la comprensión histórica de nuestro presente.
Para algunas personas, en el denominador común, que marcharon durante el proceso de la Rebelión Social:
“El Negro Matapacos, fuera de ser el can que ha sido utilizado para representar el sentir popular y su imagen se observa en poleras, pañuelos y en lo que desees tener. Creo sinceramente que su importancia es más relevante y conlleva a algo mucho más profundo.
Matapacos o el negrito como lo conocían otros. Podría haber sido cualquier perrito, de los que los que nos acompañan a diario en las marchas.
Su trascendencia tiene que ver con que cada uno de nosotros, somos ese Matapacos. Ese quiltro clase media baja, es el chileno promedio. Ese quiltro, somos todos nosotros, los sin voz, los que debemos ladrar para hacernos escuchar. Los que debemos morder para conseguir migajas.
El Negro Matapacos eres tú, soy yo, es el vecino y es cualquier ciudadanos golpeando una olla con un cucharón” (Entrevista a L.E.A.).
El sentirse representado en la materialidad física y biológica nos invita a cavilar en la espiritualidad individual y social que convergen en un sistema único, tal como lo planteó Hegel hace unos pocos siglos atrás al opinar que “todo lo real, en su referencialidad ilimitadamente variada a otras cosas, es la manifestación de un incondicionado, y que el conjunto de las cosas, para nosotros cognoscible en lo esencial, es expresión de la unidad puramente espiritual e infinita en sí de lo absoluto” (Delius y otros, 2000, p. 80).
El Negro Matapacos, como espíritu simbólico de las movilizaciones, tendría sus inicios en las protestas estudiantiles efectuadas en el año 2011, bajo la administración del Presidente de la República, Sebastián Piñera Echenique. La vox populi del pueblo apuntaba directamente a mejorar el modelo de la educación escolar y universitaria, en especial la gratuidad y mejorar la calidad académica. (U.R.L. Grabica) De este modo, en la primera línea de lucha, caos y compañerismo, de forma espontánea, aparece la figura del perro Negro Matapacos, que atacaba de manera muy agresiva a la institucionalidad de las Fuerzas Especiales del orden público. Todos muy sorprendidos, el canil tomó una fama que traspasaba las protestas y marchas en la ciudad de Santiago, y más aún el cariño del colectivismo popular, prontamente, comenzaría a humanizar las hazañas del Negro Matapacos.
«MATAPACOS» ES UN NEGRO Y MESTIZO
A juicio del investigador chileno Patricio Leyton Alvarado (2019): “ElNegro Matapacos representa al Pueblo de Chile. Por varias razones. ¿Qué es el Negro Matapacos? Es un Quiltro, un perro mestizo (U.R.L. Rae). De modo que nosotros somos mestizos, en cuanto a cultura, genética. Mestizo entre español y Mapuche, mestizo entre europeos y etnias americanas. Una mezcla de idiomas, gastronomía. El Negro Matapacos es eso, un mestizaje. Y cuanto más en Chile, que nos identificamos por nuestro mestizaje, desde nuestra piel, más bien oscura, hasta denotar las diferencias más minúsculas. Y por otra parte, representa esa rabia que hay contra de las decisiones políticas, en contra de los poderosos y los abusos, esa rabia que lo emitió el Negro Matapacos, que lo manifestaba en las marchas, protestas, cacerolazos, entre otras a cambio de la anhelada justicia social. Argumento que está en el “chileno promedio”, cuyo can es desconocido, y se simboliza en las acciones de miles y millones de N.N. que se expresaron, se expresan y se expresarán en lo público, que lidian ante represión, por parte del Estado, de las fuerzas policiales. De modo que el Negro Matapacos también participe de la acción-reacción humana.”
El canil negro vestía con una pañoleta roja, azul o blanca, atado a su cuello (colores que representan la bandera chilena). Era muy fácil reconocerlo, pero para observarlo debías estar en el núcleo del combate, tarea muy difícil por supuesto. En las numerosas grabaciones, sean por medio de canales televisivos o páginas web de internet, en muchas oportunidades, el Negro Matapaco logró resistir las embestidas del carro lanza aguas, conocido como “Guanaco”, además de las bombas lacrimógenas que acompañaban el paisaje belicoso.
EL DOCUMENTAL SOBRE EL NEGRO MATAPACOS
En el lado más humano, en el documental Matapaco (2013) se evidencia el cuidado del canil, por doña María Campos, que a partir del año 2009, le daba alojamiento al Quiltro, entre los sectores residenciales de la Universidad de Santiago (USACH). Su cuidadora comenta que: “primero llegaba con el pañuelo. Después me di cuenta que él se desesperaba cuando había marcha, y salía, y volaba para la Alameda. Entonces, un día yo estaba en el centro, y voy entrando por Moneda hacia Alameda -al EuroCentro-, y me encuentro que él va encabezando una marcha de estudiantes hacia la Plaza de Armas”. Asimismo, los secundarios tendrían sus propias reflexiones en torno a cómo los caniles participaban activamente de las marchas, exigiendo de la mano –y desde una mirada muy general- una verdadera calidad de educación en Chile. Argumentan que: “ellos están marchando con nosotros para algo favorable, y que los mismo gobiernos –como se les dice- ven que no solamente nosotros estamos marchando por algo que nosotros necesitamos, sino que ellos también se unen a nuestra causa. Uno ya está acostumbrado a ver animales en la calle, y la gente que no tiene conciencia. Ellos tratan de unirse a nosotros, porque de verdad necesitan un cariño, un afecto… Creemos que el Matapacos es un estudiante reencarnado y todo eso, “le pone, apaña en todas”. A nosotros no nos ladra, como que está en contra de los “pacos” y como todo contra ellos” (Documental, 2013).
EL «NEGRO MATAPACOS» HERIDO
En solo dos ocasiones el Negro Matapacos resultó muy lastimado, en la primera en una férrea pelea con otro perro, producida en las cercanías de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM); y en la segunda, fue arrollado por un vehículo policial. En esta última, los protestantes del Nuevo Chile lo llevaron de urgencia a la Universidad Alberto Hurtado para que recibiera atención veterinaria (U.R.L. Grabica). A pesar de estos peligros, el canil logró salir de los momentos más difícil, y al pasar de los días, nuevamente se incorporaría a la actividad de las marchas. Entre otras miradas, “los perros, en la mayoría son quiltros que siempre persiguen a los autos, pero en las marchas todos se dan cuenta que atacan a los “pacos”, como que “cachai” que le llama caleta la atención. No le hace daño el humo de la lacrimógena, y juegan con el agua del “Guanaco”, siendo que uno “sale de vuelo”. Entonces el Negro Matapacos apañaba en todas, desde el principio que llega a las marchas. Creo que es de la Central el perro, pero siempre en todas las marchas apoyando. Aguante el Matapacos” (Documental, 2013).
La figura del quiltro, “de negro azabache, pelaje corto y duro, mirada triste rojiza pero intensa, piernas y cola largas” (U.R.L., Clarín). Estaría dibujada y pintada en cuanta muralla popular, de forma similar en las motivaciones de los murales de David Alfaro Siqueiros, Diego de Rivera y José Clemente Orozco, con la finalidad de expresar y educar las ideas del nuevo pensar mexicano a principios del siglo XX. De esta manera, el Matapacos ejemplificaría la importancia de estar en la “primera línea de batalla”, lo cual es un escenario no cómodo de asistir, pero que es atractivo para la juventud que intenta de anhelar un cambio trascendental en el ejercicio de una posible revolución. Estas nociones –tal vez un tanto epistemológica en el ámbito de las ciencias sociales- fueron, son y serán el razonamiento y la fuerza de la movilidad social para concretar la utópica realidad contractual que cientos, miles, y millones de chilenos y chilenas desean superar, y de acabar con lo que controla el paradigma de las relaciones móviles y no igualitarias de la clase gobernante (Díaz, 2021, et al., Foucault, M., 1981, p.114).
MUERTE DEL «NEGRO MATAPACOS»
Mas, todo ícono no es eterno en la materialidad física de la naturaleza, el Negro Matapacos partiría el 26 de agosto de 2017 al más allá por causas naturales. Entre sus cercanos, en una primera despedida, se encontraba el personal veterinario y sus cuidadores. De modo, que el simbolismo de este noble canino estaría representado por el simbolismo colectivo de las manifestaciones sociales, y cuánto más en la rebelión popular del 18 de octubre de 2019 -y de las que posiblemente vendrán-. Las palabras no sobrarían, y los recuerdos escribirían la memoria del quiltro, del mestizo, del azabache negro: “(…) ahí está el Negro Matapacos, siempre ha estado en la trinchera, en primera fila, defendiendo a los estudiantes y trabajadores, por esos es uno de los primeros, lo vemos siempre en las calles (…), como algo innato que te nace de sentimiento (…). Es imposible ignorarlo” (Documental, 2013).
¿ MATAPACOS EN LA SENDA DE OTROS CANES ? ,COMO CHONINO,RIN TIN TIN, LAIKA,STUBBY Y SMOKY,BARRY Y HACHIKO?
En nuestro presente, el Negro Matapacos o, simplemente, Matapacos ha dado un salto significativo en las conciencias de la humanidad chilensis, nos atreveríamos a mencionar que tendría lugar junto a otros destacados caniles que cumplieron con una labor imprescindible en cada una de sus actividades, y que fueron logradas a pesar de las drásticas dificultades. Entre ellos resaltan: Balto, Togo y el milagro contra la epidemia de difteria en Nome (Alaska, Estados Unidos en 1925); Chonino, el perro que se sacrificó por salvar la vida de un policía en Argentina; Laika, la primera astronauta de la historia (U.R.S.S., Sputnik 2, 3 de noviembre de 1957); Stubby y Smoky, perros de combate (participaron en la 2° Guerra Mundial como rastreadores y rescatistas); Barry, canil considerado héroe de la nieve, quien a rastras salvó a 40 personas de una avalancha; Old Drum, y su muerte, que trajo consigo a que se estableciera la defensa judicial de los animales, es decir, la creación de los Derechos de los Animales; Rin Tin Tin, estrella de Hollywood que participó en más de 20 películas, siendo la serie televisiva Las aventuras de Rin Tin Tin (la huella de su pata se encuentra en una estrella en el paseo de la fama); Hachiko, el Akita, que durante todas las mañanas, por diez años, esperaba a su dueño para volver a casa (pero este ya había fallecido), lo cual demuestra su lealtad y fidelidad al lazo social, familiar y natural que los mantenía (U.R.L., Terránea).
Probablemente, Matapacos es uno de estos caniles que une el espíritu humano con los que están involucrados, y la señora María Campos lo atestigua de buena manera: “Día que hay marcha de los estudiantes, él sabe. Si es como que estuviera reencarnado en alguien. Sí, si es muy extraño. El otro día me decía una amiga que es muy católica, y yo súper creyente y todo. Pero, ella me decía que era algo diabólico, porque, cómo él era así. Y le dije: mira, él es quien representa a los chiquillos, no es una cosa diabólica, sino él no dejaría que yo lo bendijera” (Documental, 2013).
En síntesis, cada uno en su mundo, cada uno en su misión, cada uno en su significado. Y de quienes no lo están solo son meros espectadores que podrían empatizar con las acciones del cuadrúpedo. Por supuesto que no es tarea fácil, no querer ser partícipe de la historia cuando esta se escribe en las calles. Es por ello, que al menos necesitamos, simplemente, escuchar, leer, observar y reflexionar en una condescendencia de los que hicieron memoria en nuestras vidas. Ellos son y serán los símbolos icónicos del colectivismo que se manifiesta espontáneamente en los espacios públicos, pero jamás en la templanza de la anécdota; sino en la responsabilidad que nos legó el Negro Matapacos al vivir “el drama que se encarga de purificar el alma del espectador a través del propio dolor del héroe” (Fernández, 2020, p. 106).
Bibliografía
Clarín (2019). “El Negro Matapacos, el perro icónico de la resistencia social en Chile. DOI.:


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